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PAVÉ

 

El alma de Flandes y la grandeza de Roubaix

 

By Eduardo Chozas

Hay cinco clásicas consideradas como monumentos del ciclismo: la Milán-San Remo, el Tour de Flandes, la París-Roubaix, la Lieja-Bastogne-Lieja y el Giro de Lombardía. De estas cinco, son especiales por la dificultad añadida que entrañan sus tramos extremadamente estrechos y adoquinados: Flandes y Roubaix. Estás dos clásicas no son aptas para cualquier ciclista, sólo hay unos pocos que pueden destacar en este tipo de pruebas.

La París-Roubaix se disputó por vez primera en 1896, lo que la convierte en una de las carreras más antiguas que aún permanecen en el calendario internacional. Su creación se vio impulsada por el diario deportivo Le vélo. Su director Paul Rousseau recibió la idea de la mano de dos empresarios de la localidad de Roubaix, Théo Vienne y Maurice Perez, quienes vieron en esta carrera un buen entrenamiento para la por entonces, más famosa Burdeos-París y, tras supervisar el trazado de la prueba, puso en marcha la prueba bajo el nombre de La Pascale. Aquella primera edición salió el 19 de abril del Bois de Boulogne, al norte de París, para cubrir los más de 300 kilómetros que la separaban de Roubaix. Su primer ganador fue el alemán Josef Fischer y el premio que recibió fue de 1000 francos franceses.

El bosque de Arenberg es espectacular, se entra en bajada a 60 km por hora y cualquier caída puede ser tremenda

El bosque de Arenberg es espectacular, se entra en bajada a 60 km por hora y cualquier caída puede ser tremenda

Los reyes del adoquín de la París-Roubaix son Roger De Vlaeminck (1972, 1974, 1975, 1977) y Tom Boonen (2005, 2008, 2009, 2012), con cuatro victorias cada uno, son los ciclistas que más veces han conquistado el “Infierno del Norte”. Fabian Cancellara con tres victorias (2006, 2010, 2013) está en el camino de igualar a los mejores en esta clásica infernal.

Los españoles que más cerca han estado de conseguir el triunfo también han sido los únicos en subir al podio, Miguel Poblet, en el año 1958 y Juan Antonio Flecha, en el 2007, con sendos segundos puestos. Además, Poblet fue tercero en 1960 y Flecha en 2005 y 2010.

 

 

Tour de Flandes “Ronde van Vlaanderen”

 

La historia continúa y 17 años después, en 1913, Karel Van Wijnendaeleque, un ciclista mediocre, después periodista, creó otra carrera especial: el Tour de Flandes. Otra auténtica obra de arte que apasiona a todos los aficionados del mundo cien años después de su creación, una prueba que se ha convertido en una religión para el ciclismo de los Países Bajos, llenando los muros adoquinados con el colorido de las banderas de Flandes. Hablamos de un espectáculo para los sentidos y un verdadero reto para los ciclistas. Algunos de sus muros, como el Koppenberg, con rampas del 22% no quieren saber nada con la tecnología, incluso los cambios electrónicos, tan sensibles al tacto, no son buenos compañeros de viaje en estas carreras.

Koppenberg, 600 metros de pavé al 11,9% con rampas máximas del 22%

Koppenberg, 600 metros de pavé al 11,9% con rampas máximas del 22%

Son considerados como “Leones de Flandes”  Johan Museeuw con triunfos en 1993, 1995 y 1998; Tom Boonen 2005, 2006 y 2012; Fabian Cancellara 2010 y 2013 se acerca cual locomotora de Berna y Peter Sagan ronronea a sus mayores queriendo ser un León de Flandes.

Los leones más antiguos son: Achiel Buysse (BEL) 1940, 1941, 1943; Fiorenzo Magni (ITA) 1949, 1950, 1951); Eric Leman (BEL) 1970, 1972, 1973.

Boonem, Sagan y Cancellara ....

Boonem, Sagan y Cancellara ….

En los últimos lances ha sido un espectáculo ver a Fabian “Sapartacus” Cancellara. En 2013 ganó las dos clásicas del pavé por excelencia, Flandes y Roubaix. En Flandes lo hizo por su centenario y la Roubaix en su 117º edición, estamos hablando de la clásica por excelencia, del infierno del norte, de la París-Roubaix, de una carrera cuya característica principal es que no suele haber ningún ciclista que no tenga ninguna avería o caída a lo largo de todo el recorrido.

 

Flandes

Van Wijnendaeleque quiso hacer una gran carrera como la París-Bruselas o la París-Roubaix, ya famosas en la época. ¡Vaya si lo consiguió! el año de su muerte, en 1961 dijo: “En 1913 el Tour de Flandes era una carrera pequeña y miserable y se ha convertido en un titán” y 100 años después “De Ronde van Vlaanderen” su nombre en Flamenco, es un auténtico monumento del ciclismo.

En 1919, después de la 1ª Guerra Mundial se creó un nuevo recorrido más o menos similar al que conocemos hoy en día, incorporando los muros, como el famoso Oude Kwaremont. La carrera comenzó a crecer, en 1923, el suizo Sutter Heiri fue el primer extranjero en ganarla.

Indicador del muro del Kapelmuur donde se han forjado muchas historias de Flandes

Indicador del muro del Kapelmuur donde se han forjado muchas historias de Flandes

En las dos últimas ediciones se ha quitado el Kapelmuur, ubicado en Geraardsbergen, localidad que queda lejos del eje central de la zona de los muros más famosos cercanos a Oudernarde, donde está ubicado nuevo final de la prueba y el Museo del Tour de Flandes. El Kapelmuur ha sido el escenario del desenlace final de muchas ediciones y existe un sentimiento de frustración para muchosaficionados con su ausencia, aunque el nuevo diseño (2014) con 3 pasos por el Oude Kwaremont, 2 por el Paterberg y 1 por el  el Koppenberg, hace que los aficionados se concentren en esa zona y vean los 3 pasos al principio, mitad y final de carrera, la prueba no pierde en dificultad y gana en otros aspectos organizativos y de eficiencia.

El Paterberg, es ahora el juez de la carrera, el último muro, el que consiga desacerse de sus rivales aquí es el vencedor del Tour de Flades

El Paterberg, es ahora el juez de la carrera, el último muro, el que consiga desacerse de sus rivales aquí es el vencedor del Tour de Flandes

El ciclismo en Bélgica y Holanda es más que un deporte, es parte de su cultura. Es impensable que en España se pague por ver en situ este tipo de carreras, de momento habría que diseñar alguna prueba de un día similar, las que hay se quedan muy lejos de ellas, el aficionado belga y holandés paga incluso por ver los critérium de después del Tour, van a ver los Seis Días en pista y las pruebas de ciclocross en invierno pagando: su cultura ciclista es impresionante. Tanto es así que la leyenda se sigue forjando cada año, en 2012 pudimos ver a un niño belga clamando al cielo con el triunfo de Boonen en 2012. Y para el recuerdo fue la exhibición de Cancellara dejando clavado a Peter Sagan en el Paterberg en 2013.

Museo del Tour de Flandes en Oudenarde

Museo del Tour de Flandes en Oudenarde

Corrí  Flandes, en 1990 y 1991, los mismos años que Roubaix. Creo incluso que en 1990 fui el primer corredor español en acabarla, no estoy seguro de este dato que me comentó un amigo mío. La anécdota es que me ayudó el uzbeko Adujaparov, quien me vio más perdido que un burro en un garaje y entre muro y muro, por esos tramos estrechos de hormigón en los que íbamos al límite, se abría y me dejaba ponerme a su rueda, no nos entendíamos mucho con palabras pero si con los gestos y con los hechos, desde entonces no llevamos muy bien. Conseguí acabar entorno al puesto 50 en un tercer grupo los años 90 y 91 con la ONCE. Acabar en nuestras circunstancias, esos años, ya era un logro.

Bicis de distintas épocas que han ganado el Tour Flandes

Bicis de distintas épocas que han ganado el Tour Flandes

Si quereis saber mi experiencia en la París Roubaix seguir este enlace:

París Roubaix de Eduardo Chozas

 


One Response to PAVÉ

  1. Maxi loss

    Muy muy buena!!!!

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