EL MILAGRO DEL ENTRENAMIENTO DEPORTIVO

 

José Luis Sánchez Benito Colegiado 09361 Vocalía alimentación del COFM.

 

La práctica regular del ejercicio físico tiene efectos saludables  y adaptaciones fisiológicas que duran hasta un tiempo después de finalizada la práctica del ejercicio. Las adaptaciones dependen del tipo de entrenamiento que se realice (para conseguir mayor resistencia a la fatiga, mayor potencia aeróbica, mayor velocidad, etc. En parte estas adaptaciones tienen un límite y en general están relacionadas con el metabolismo energético, para que los músculos obtengan la energía según la van necesitando. Ello supone la activación y desactivación de varios genes relacionados con el metabolismo.

 

En el deporte se produce movimiento por activación de los músculos esqueléticos. Dicho movimiento requiere el gasto de energía, en forma de moléculas de ATP (adenosin tri-fosfato) que las fibras musculares producen a partir de los sustratos energéticos como son la glucosa,  los ácidos grasos y en menor medida las proteínas.

 

El movimiento se consigue por la contracción de fibras musculares con el gasto del ATP, que los músculos producen sobre la marcha, dependiendo de la cantidad demandada, ya que solamente pueden almacenar ATP en pequeñas cantidades en forma de Fosfato de Creatina. Esta energía almacenada nos permitiría utilizarla  para por ejemplo saltar, realizar movimientos rápidos de corta duración, o incluso una carrera de hasta unos 100m. Cuando aumentamos la carga muscular solicitamos muchas mas fibras para realizar el movimiento (cuantas mas fibras se contraigan, mayor cantidad de energía se gasta); cuanto aumentamos la rapidez del movimiento, las fibras de tipo rápido se contraen con mas rapidez y en mayor proporción que las fibras de tipo lento.

 

En el ejercicio aeróbico la mayor parte de la energía se obtiene por la oxidación de la glucosa que estaba almacenada en forma de glucógeno o libre en sangre;  también por la oxidación de ácidos grasos que estaban almacenados en forma de triglicéridos.

Cuando la intensidad del ejercicio aumenta, la demanda de energía también aumenta, por lo que aumenta el consumo de oxígeno hasta el límite máximo y a partir de ahí, todavía se puede producir mas energía, por hidrólisis anaeróbica de la glucosa (que no necesita oxígeno, pero que produce ácido láctico y libera protones por lo que se acidifica el músculo y disminuye su rendimiento a medida que la acidez aumenta).

Un nivel muy alto de lactato solamente se puede aguantar unos segundos, por lo cual se acaba disminuyendo la intensidad del ejercicio y por lo tanto se reduce la generación de protones y la acidez; y asi se alcanza de nuevo el equilibrio homeostático.

 

Los recursos energéticos para producir energía dependen del tipo e intensidad del ejercicio, así como del estado de entrenamiento del deportista.

Un sencillo ejemplo para ilustrar esto en el caso de un atleta sería el siguiente:

 

Corriendo  a 10 Km./h si necesita 100 ATPs, en una hora de ejercicio, probablemente saldrán:

 

Corriendo a 20 Km./h si necesita 200 ATPs 1 hora de ejercicio, probablemente saldrán

 

Corriendo a 25 Km./h si necesita 10 ATPs, en 20 segundos de ejercicio, probablemente saldrán

 

 

La producción de energía para el ejercicio físico viene en parte determinada genéticamente, pero se puede modificar hasta ciertos límites con el entrenamiento deportivo y con la alimentación.

 

Las zonas en las que se debe entrenar para conseguir los diferentes efectos fisiológicos están ilustradas en la siguiente Tabla

 

Tabla 1 Efectos fisiológicos de diferentes Zonas de entrenamiento

 

% VO2 max. (aproximada para joven 20 años)

Efectos fisiológicos

ppm. máx. (aproximada para joven 20 años)

100

Esfuerzo máximo (anaeróbico aláctico)

200

80-90

Potencia máx. Velocidad máx. Anaeróbico láctico

180

70-80

Resistencia Aeróbico

160

60-70

Control de peso (quemar grasas) Aeróbico

140

50-60

Ejercicio moderado (Recuperación) Aeróbico

120

 

Las capacidades fisiológicas vienen en parte determinadas por la herencia genética en un porcentaje mas o menos elevado, según se ha visto en estudios con gemelos univitelinos; de mayor a menor están las siguientes mostradas en la Tabla. La parte que no está determinada genéticamente se puede modificar por el entrenamiento físico. En la tabla se muestra que la VO2 máx. se puede mejorar mucho, mientras que la Potencia máxima a-láctica se puede mejorar poco, con el entrenamiento.

 

Tabla 2 Heredabilidad de capacidades fisiológicas

 

Parámetro

% hereditario

Flexibilidad hombro

80%

Potencia máxima a-láctica (fosfato de Creatina)

80%

Fuerza

70%

Potencia total (oxidación + glucólisis)

70%

Producción Hemo

66%

Potencia anaeróbica láctica (glucólisis)

60%

Potencia aeróbica

50%

VO2 max.

50%

Saturación O2

40%

 

La capacidad cardiovascular y pulmonar determina el aporte de oxigeno y es mayor (entre otras cosas) cuanto mayor es el rango de pulsaciones por minuto del deportista. Por ejemplo en ciclistas la pulsaciones por minuto en reposo suelen ser 40 ppm. Mientras que el máx. de ppm. depende de la edad y suele llegar en el colectivo ciclista en momentos de máximo esfuerzo hasta 200 ppm. Este amplio rango de pulsaciones permite un incremento de unas 5 veces en el aporte de O2. Existe una relación directa entre el consumo máximo de oxígeno (VO2 máx.)  que expresa la máxima capacidad aeróbica de un individuo y el rango de pulsaciones por minuto. El  VO2 máx. se puede incrementar por el entrenamiento. El consumo de oxigeno depende el aporte de oxigeno (capacidad respiratoria) y la capacidad de oxidación de sustratos (numero y tamaño de las mitocondrias) y esta último se puede aumentar hasta un 30% o incluso un 50% con un buen entrenamiento.

Como ejemplo de las capacidades que mejoran con el correcto entrenamiento podemos mostrar las de la siguiente Tabla

 

Tabla 3 Adaptación por el entrenamiento de capacidades fisiológicas

 

VO2 máx.

Tolerancia al lactato

Oxidación de grasas

Síntesis de glucógeno

Modificación de fibras musculares I IIa IIx

Subir el umbral anaeróbico

Potencia aeróbica

Síntesis de mitocondrias

Factores del crecimiento

Perfil lipídico

Peso corporal

 

Con el entrenamiento adecuado y bien planificado podemos mejorar la producción de energía tanto aeróbica como anaeróbica.

La producción de energía aeróbica se consigue aumentando la expresión de los genes adecuados para tener mas mitocondrias y que estas sean mas grandes y nos permitan oxidar mas cantidad de sustrato por unidad de tiempo. También se producen mas enzimas que permiten generar mas energía de forma anaeróbica. El entrenamiento de larga duración a intensidad moderada (60% del VO2max.) aumenta la resistencia deportiva al mejorar la eficiencia y la capacidad de oxidación de grasas.

 

La mejora en la producción de energía de forma anaeróbica se consigue con series de ejercicios de alta intensidad (mas 80% del VO2max.; superando el umbral anaeróbico) de pocos minutos de duración; seguidas de recuperaciones de intensidad moderada que duren varios minutos. Se aumenta la potencia máxima al mejorar la eficiencia y la capacidad de glucólisis anaeróbica.

 

Adicionalmente en el músculo hay almacenada una cantidad pequeña de moléculas de Fosfato de Creatina que nos permiten obtener ATPs para realizar un trabajo de corta duración (unos 10 s.) pero a una intensidad máxima. Con el entrenamiento de muy alta intensidad ( 100% del VO2max.) durante unos segundos, seguido de recuperación que dure varios minutos;  Con ello se aumenta esta reserva de Fosfato de Creatina.

 

En los músculos esqueléticos dependiendo de la genética y grado de entrenamiento tenemos varios tipos de fibras musculares: las fibras lentas tipos I y II A (con 10 veces mas mitocondrias que las rápidas) que utilizan principalmente energía del metabolismo aeróbico, y las fibras rápidas tipo II B (con pocas mitocondrias, pero con muchas enzimas para hidrolizar la glucosa (y producir por unidad de tiempo unas 20 veces mas de ATP) que se pueden contraer mas veces por segundo y que utilizan energía sobre todo del tipo anaeróbico, aunque también del metabolismo aeróbico.

Las fibras lentas tipos I y IIA, componen la mayoría de las fibras del músculo sóleo; mientras que el cuadriceps tiene mucha fibras rápidas tipo II B.

Otras fibras transitorias del Tipo II X se pueden convertir de forma reversible en los otros tipos II A o B; pero cuando finaliza el entrenamiento poco a poco vuelven a su condición anterior. Por medio del entrenamiento se activan unos genes y se suprimen otros para transformar unas fibras en otro tipo de fibra, por medio de modificaciones en su capacidad mitocondrial, enzimática, y de los canales de calcio.

 

Como ejemplo de las capacidades que mejoran con el correcto entrenamiento podemos mostrar las de la siguiente Tabla

Tabla 4 Adaptación por la alimentación de capacidades fisiológicas

 

Parámetro

Almacén de glucógeno

Oxidación de grasas

Tolerancia al lactato (pH acidez)

Recuperación de homeostasis líquidos, electrolitos

Recuperación de la inflamación

Recuperación del estrés oxidativo

Perfil lipídico

Control del peso corporal

Prevención anemias

Recuperación muscular

Recuperación ósea

 

 

 

 

Una alimentación correcta del deportista es determinante en la consecución del triunfo en la competición. Una alimentación deficiente puede ser la cusa del fracaso en los deportes de resistencia como el ciclismo.

La carencia de vitaminas o minerales es causa de un rendimiento insuficiente, así como de un deficiente funcionamiento del sistema inmunitario.

Las intoxicaciones alimentarías, alergias e infecciones del tracto respiratorio superior, provocan frecuentes fracasos en las competiciones.

La hidratación del deportista es fundamental para su rendimiento óptimo.

La correcta recuperación de las reservas de glucógeno son determinantes en deportes de resistencia.

 

Consulta con tu médico o Farmacéutico por si necesitas ergogénicos o suplementos vitamínicos.

 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


La alimentación, juntamente con el entrenamiento, juega un papel primordial en el rendimiento deportivo.